¿Por qué luchamos? El ataque de los nazis

En la actividad de esta asignatura debemos analizar el documental ¿Por qué luchamos? relativo a los Nazis, dirigido por Frank Capra.  “Es una serie de siete documentales de propaganda encargados por el gobierno deEstados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para demostrar a los soldados estadounidenses la razón de la participación de este país en la guerra. Poco después, también se le mostró a la población civil para convencerles que debían apoyar la intervención norteamericana en la guerra. Fueron realizadas de 1942 a 1945, los siete documentales duran entre 40 a 76 minutos” Wikipedia.

por que luchamos

 

La verdad es que nunca me ha atraído el tema nazi, no sé si por saturación o por apatía pero no es santo de mi devoción… supongo que por este motivo el documental me ha dejado, cuanto menos indiferente. Así que he ido a visitar los blogs de algunos compañeros de clase para ver qué opinaban del mismo y esperar que me iluminaran. Me han gustado especialmente los de Lorena Alcántara “Curso Especialista en Dirección Admon Pública” y el de Adrián Lázaro “Administración y política en movimiento” no solo por su fácil lectura sino porque me han ayudado a centrar mi reflexión en algo que sí tiene interés para mí, que es la propaganda política… de los cuales los nazis fueron grandes especialistas, por cierto.

 

El caso es que viendo esto de la propaganda bélica de los estadounidenses durante la II GM me viene a la cabeza cómo es la propaganda actual… claro, estoy en España y es más complejo analizar que si estuviera al otro lado del charco pero me parece que tenemos suficientes pistas para detectarla. El caso de las series de televisión es el ejemplo perfecto ya que gracias a su formato (duración y capacidad “de enganchar”) es perfecta para la propaganda del tipo que sea, en este caso, militar. No somos conscientes a menos que estemos ojo avizor, de la cantidad de veces que aparece la cuestión militar en las series, sean del tipo que sean, vayan al público que vayan y tengan un objetivo u otro. Podría enumerar un sinfín de ejemplos y probablemente me dejaría más en el tintero de los que diría, por eso prefiero ni intentarlo.

 

Simplemente os animo, aunque seguro que ya lo hacéis, a analizar y observar cualquier producto en formato serie que venga de los EEUU para poder detectar, tarde o temprano, la presencia de la estructura militar, sea en positivo o negativo, sea en papel protagónico o tangencial, sea de una manera o de otra, pero aparecerá… simplemente hay que esperar…

Aida

Una verdad incómoda

En la actividad de esta semana tenemos que visionar el documental “Una verdad incómoda” documental presentado por Al Gore, vicepresidente de Bill Clinton, Nobel de la Paz por su acción contra el cambio climático y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, ambos en 2007, y relacionarlo con el texto “El análisis de los policy networks ¿una nueva perspectiva sobre la relación entre políticas públicas y Estado?”. Pues bien, pongámonos manos a la obra.

verdad incomoda

La primera idea que quiero plasmar es que el documental no me ha gustado nada. Me explico. No me ha gustado porque considero que es un documental que traspasa la frontera de la banalidad al reducir a un puñado de cifras, espectaculares (de espectacularización, claro, no de bonito y precioso, entiendaseme) efectos visuales y una anodina y reiterada alusión a la biografía del presentador, sin dejar de lado en ningún momento, la sensiblería propia de una “americanada” como diríamos vulgarmente por aquí. Considero que el tema del cambio climático es capital para nuestro presente y futuro, además que por razones personales estoy muy interesada en la cuestión medioambiental (mi tesis doctoral va por este camino) por lo que soy especialmente crítica con las demagogias varias que nos encontramos por la red.

No obstante, y es aquí donde entroncaría con el texto propuesto por la profesora Carmen Navarro, soy consciente de estas arducias como mecanismos o herramientas para llegar a la gran masa no crítica de la sociedad. Es obvio que para poder transmitir el mensaje, sea cual sea, y que llegue a determinadas capas o sectores sociales es necesario hablar su lenguaje y es por ello que los responsables de este documental han logrado su objetivo, como también lo lograra en su momento Michael Moore. Y dentro de esta lógica entenderíamos el funcionamiento de las policy networks en este siglo XXI. El uso de los medios de comunicación para la creación de opinión pública es fundamental para que ese problema se incorpore a la agenda pública y se tomen las decisiones políticas oportunas. Y qué mejor ejemplo el que estamos tratando en el que el propio presentador del documental fue premiado con los dos reconocimientos más importantes que existen como son el Nobel y el Príncipe de Asturias por su labor ante al cambio climático.

En este nuevo siglo que acabamos de empezar debemos ser conscientes que los grupos de presión -que han existido toda la vida, existen y existirán mientras el ser humano viva en sociedad- utilizan los medios de comunicación como forma de presión y de inclusión de sus temas en la agenda política. Estamos ante una etapa en la que no son los políticos quienes conforman exclusivamente la agenda sino que los diferentes actores sociales tienen cabida, capacidad y posibilidad de alterar lo que hasta ahora era inalterable: el poder de marcar la agenda. Un interesante horizonte se abre ante los nuevos paradigmas sociales…

Trece días

Continuamos con la ronda de películas con enjundia… Hoy toca analizar Trece días de 2000 dirigida por Donalson sobre la Crisis de los Misiles de Cuba del año 1962. Empezaré diciendo que me ha llamado la atención la coloquial relación del Presidente y sus asesores ¿por qué? Porque soy fan devota de El Ala Oeste de la Casa Blanca y, como sabréis, en esta inconmensurable serie la relación de Toby, Leo o C.J. con Bartlet es cuanto menos muy formal… y como he decidido que esta serie es la verdad (término absoluto) cualquier cosa que se parezca a la realidad o en su defecto no se parezca a la serie, pues no me agrada, como es el caso que nos ocupa… llamadme impertérrita si queréis…

Bien, después del momento fan, me centraré en el comentario de la película. Me ha gustado la idea que Lorena Alcántara plantea en su blog: la película muestra la lucha entre el poder político y el poder de la administración (civiles y militares). Estaríamos hablando de un juego de poder a tres bandas y el papel fundamental que juega la información (o incertidumbre, según se mire). En principio debería reflexionar sobre esta lucha de poder –estoy tentada de un análisis bourdiano de los campos- entre política y administración pero creo que lo hemos visto muy bien en las películas anteriores así que he estado tentada de reflexionar sobre el liderazgo mundial y el papel de los medios de comunicación de masas que aparece en la película. Sigue leyendo

El Conformista

En la actividad de esta semana del Máster tenemos que analizar la película El Conformista de Bernardo Bertolucci, del año 1972. Seguiré con mi tónica general de no resumir la película así que me centraré en el comentario de la misma.

He de decir que la película no me ha gustado (a excepción del apartado visual) por dos motivos. El primero es que me quedo con la sensación que no comprendo parte de la expresión corporal de los actores, especialmente del protagonista y el problema es que no veo justificado ese comportamiento ni siquiera con su atormentado carácter. Pensaréis que es una banalidad pero es que me gusta que los personajes y sus papeles sean completos no sólo en diálogo, sino también en su expresión o sus miradas. Sigue leyendo

¿Vencedores o vencidos?

En la actividad de esta semana del Máster tenemos que analizar y comentar la película “¿Vencedores o Vencidos?” de Stamley Kramer… ¿y quién podría ver esto como un deber y no como un placer? Pues yo no, soy de las que no se cansan de ver la película una y otra vez. Pero en el post de hoy no haré un resumen, pues de lo que se trata es de reflexionar sobre la profunda carga analítica de la película. Además no comenzaré diciendo cuánto me gusta Spencer Stracy (pack indivisible de la más grande, Katharine Hepburn) o lo sublime que está todo el elenco, desde Burt Lancaster como magistrado que colabora con los nacis hasta la aristócrata Marlene Dietrich.

Pero sí comenzaré con una de las primeras frases con enjundia (la película es un continuo). Stracy, el juez principal del tribunal, dice, ya en el minuto 6: “La verdad es esta: Hitler está muerto (y parte de sus lugartenientes) y ahora hemos descendido a médicos, hombres de negocios y jueces y no todo el mundo opina que deben ser juzgados”. Ya nos avisa el director a través de su protagonista que el tema de la responsabilidad última, que es de lo que se está hablando, no es un tema baladí, no es blanco o negro y la dificultad de marcar esa línea es fundamental no sólo para este caso, sino para los sistemas fundamentados en el derecho. Y los garantes de ese sistema de derecho son los jueces, pues ellos son los encargados de velar por el cumplimiento del código… todo se complica. Sigue leyendo