La política es como un río

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En el antepenúltimo post antes de vacaciones en #FiltroValencia para La Vanguardia CV, a propósito de la política sobre inundaciones, me detengo a pensar sobre el rédito electoral y la política bifocal. Ya sabéis que si queréis leerlo en versión original, aquí tenéis el enlace.

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Telecincación de la política

 

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Ayer asistí a la presentación del libro “La implantación práctica de la Ley de Transparencia en los ayuntamientos” coordinado por Víctor Almonacid. Y los acontecimientos se sucedieron. Pero vayamos por partes.

 

Comenzábamos con un debate de los responsables de los partidos políticos con representación en Les Corts más UPyD. La mesa titulada “la transparencia administrativa como forma y fondo de la moderna gestión pública” y moderada por Gustavo Clemente, se convirtió en lo esperable: una tediosa terna del “tú más” entre los candidatos. Lo dicho, hasta ahí todo normal, sabiendo del comportamiento político en campaña. ¿Lo extraordinario? El ambiente. Todo lo que pueda decir aquí es poco.

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Evaluación y calidad

Para la asignatura “Técnicas de Gestión Públicas” tenemos que hacer una reflexión sobre el modelo EVAM, es decir, modelo de Evaluación, Aprendizaje y Mejora de la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios. Pero permitidme ser crítica. Es más, voy a ser crítica y descreída.

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Crítica porque, aún pareciendo elitista –yo diría exigente, pero no voy a discutir esto– ¿en qué lugar nos deja a los expertos el hecho de que el Ministerio facilite una Guía de autoevaluación y calidad? Desde mi punto de vista, si estamos comprometidos con la calidad y la evaluación ¿cómo podemos dejar al libre albedrío del público general, en este caso, funcionariado general –sin menosprecio ninguno– la evaluación del servicio o política pública? En multitud de espacios puedo encontrar cómo hacer un buen plan financiero y no por ello, siendo socióloga y politóloga, se me ocurriría llevarlo a cabo, entonces, ¿por qué “cualquier” profesional no experto puede, es más, la Agencia de Calidad y Evaluación le permite realizarlo? Si queremos administraciones, servicios y políticas públicas de calidad tenemos que tener profesionales y expertos en la materia, formados para tal y con ello no hablo de sociólogos en general (ejemplifico con mi gremio) hablo de sociólogos especializados en políticas públicas, evaluación, diagnósticos, etc.

Y descreída porque dudo que con una guía y documentos anexos –mamotretos todos ellos- un técnico pueda llevar a cabo una acción tan compleja como es la evaluación ¿acaso no estamos hablando de calidad? ¿O sólo de calidad como término, no como concepto? Soy descreída porque, generalmente, en este tipo de agencias no siempre hay profesionales cualificados o al menos niveles de exigencia, pues en muchas ocasiones vemos como se aprueban planes sin unos mínimos reales de calidad y acción transformadora. Tal vez el problema sea en que parto de unos estándares diferentes… es posible, mea culpa.

Me parece que, al igual que ocurre con los Planes de Igualdad, de Participación ciudadana y similares, nos encontramos ante una falta real de rigurosidad y exigencia que, por desgracia, emana de la propia administración. Entiendo que es un paso para su divulgación y que poco a poco se va diseminando en la sociedad pero dudo y mucho que realmente queramos y necesitemos esto. No querría que pareciera este comentario un arrebato de corporativismo –que también podría ser– sino una reflexión en voz alta del papel que la administración juega o desjuega en todo lo que tiene que ver con la intangibilidad, es decir, en la madurez pública.

 

Área de Cultura de la Diputación de Valencia. Análisis crítico de la web

Para la nueva asignatura del Máster de Liderazgo Político y dirección pública de instituciones político-administrativas, Información y comunicación en las Organizaciones Públicas, tenemos que analizar la web de una administración pública. He escogido el Área de Cultura de la Diputación de Valencia para ver cómo presentan y sobre todo qué presentan para los Ciudadanos. Durante la asignatura nos hemos centrado principalmente en la comunicación interna y externa de una institución y es por este motivo que he querido resaltar estos aspectos de la web. En primer lugar analizaremos “Quienes somos”, entre los que destacaremos  los responsables políticos y finalizaremos con el “contacta”.  [Aviso a navegantes: tal vez se desprenda cierta ironía a lo largo del post… intentaré controlarme, especialmente en el área de información institucional…]

El imprescindible “quiénes somos”, espacio en el que la institución se presenta y se acerca al ciudadano. En primer lugar vemos una larga lista de todo el personal asociado al área de cultura con el nombre, departamento, mail y teléfono de contacto. No aparece ni curriculum ni categoría pública ni forma de acceso. Probablemente este nivel de trasparencia está todavía muy alejado de la realidad valenciana. También nos proporcionan el organigrama del área… viendo lo que se muestra en la web, es prácticamente imposible que un ciudadano de a pie entienda cómo se organiza y estructura esta área. La información es redundante, pues aportan la misma que en “quiénes somos”. Como sabemos los que tenemos algo de interés en esto de la trasparencia, es fundamental decir quiénes somos, sin velos, sin vericuetos, y cómo estamos organizados. Este es un ejemplo de lo que no se puede permitir en una administración pública. Mención especial merece el apartado “personal” del apartado de la Plaza de Toros [está ubicado en otra parte de la web pero he creído más que oportuno y pertinente comentarlo].

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Como observamos es el habitual mensaje sobre la Ley de Protección de datos, pero es curioso que, si se ajusta a la ley -como debe ser- debería aparecer en todos y cada uno de los listados de personal de la Diputación, y que, como hemos visto, no es así.  Mi interpretación (totalmente subjetiva) es que es una advertencia, un mensaje que incomoda al lector, que le hace dudar, que levanta una gran barrera ante quien pueda plantearse contactar con el susodicho. Es un ejemplo claro de mala gestión de la trasparencia y la comunicación con el ciudadano.

A continuación encontramos la información del “responsable” del área que no deja de ser una ficha en la que aparece su nombre, su sede, su correo electrónico… pero ¿Por qué es el responsable? ¿Quién lo ha elegido? ¿Cómo? ¿Méritos? ¿Funciones? Es decir, una opacidad o en su defecto (es la forma de actuar de las administraciones) un silencio pasmoso. Finalmente y como colofón de este apartado capital en toda web institucional (y empresarial, por supuesto) la “diputada delegada” de cultura. He querido incluir la captura de esta página para darnos cuenta de cómo van más allá del mero silencio, pues, en un alarde de trasparencia, muestran un breve-escueto-ínfimo curriculum de la responsable política.

Y lo grave es que de lo escogido, nada tiene que ver con la cultura ¿o sí? “concejala de proyectos emprendedores y comercio del Ayuntamiento de Valencia y Presidenta de MERCAVALENCIA”… En fin, desde mi opinión crítica (e irónica en este caso) es difícil analizar semejante presentación sin caer la sátira o incluso la burla… ¿Acaso no puede considerarse esto una muestra de cinismo? Para ello deberíamos presuponer mala fe en el ejecutor pero visto lo visto, no sé si debemos pensar en su maldad o en su ignorancia, ambas, en todo caso, serían responsablemente inaceptables. Y de la batería de cuestiones que hacíamos al “responsable del área” unas líneas más arriba, no podemos sino que ampliarla para saber prácticamente todo del responsable político de esta área, como cargo público que es.

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Finalmente acabaríamos con el apartado “contacta” en el que aparece el formulario de contacto que, como sabemos, es una forma de invisibilizar al otro, del que nos tiene que contestar y que los estudiosos del tema de trasparencia, entre ellos Govern Obert, critican estas prácticas y proponen fórmulas en las que aparezca el nombre y mail de la persona o personas que tienen la función de contestar al ciudadano.

Tal vez se desprenda de mis palabras cierta malquerencia, pero es que considero que las exigencias a los responsables políticos deben ser máximas y como estamos viendo en la web de la Diputación de Valencia, la trasparencia de los cargos políticos brilla por su ausencia. Es fundamental que los cambios sociales los empecemos desde la propia administración pública.

Bien, como conclusión final, que se ha podido intuir a lo largo del texto, es que la web de la Diputación de Valencia suspende irremediablemente en materia de trasparencia, comunicación y participación. En la actualidad y gracias a las nuevas tecnologías, el sector privado como el sector público están en constante evolución, empujados por las TICs como por las necesidades de los nuevos ciudadanos 2.0 pero esta presión sobre el sector público debe gestionarse bien. No es suficiente hacer una web y dejar caer la información, es necesario aceptar los principios de trasparencia y participación para que esa web realmente refleje esos valores. Debemos  repensar y reflexionar sobre estas nuevas exigencias sociales pues sin ellas, los avances tecnológicos no sirven para nada, pues están vacios de contenido.

Aida

@Aidaviz

¿Cómo gestionamos la administración pública?

En un artículo de El País (8/5/2013) -propuesto por Marta Méndez– sobre el Informe sobre la Reforma de la Administración Pública y su Sector, encomendado por el Gobierno de Cataluña, encontrábamos la correlación entre “una Administración más ‘eficaz, eficiente, transparente y que rinda más cuentas’” y la reducción de funcionarios pero ¿acaso no es posible que nuestra administración sea eficaz, eficiente, trasparente y que rinda cuentas sin desmantelar el entramado público? Me parece que estamos de acuerdo en que sí se puede –eslogan manifestero- y es a lo que debemos aspirar. Obviamente hay límites que desde y en lo público no se deben traspasar, pero hasta esas fronteras en España todavía nos queda mucho trecho que cubrir, entonces ¿por qué desmontar el aparato si no hemos llegado a los límites? Es decir, ¿cómo sabemos hasta donde podemos llegar si no nos permitimos intentar llegar?

Pues en esta idea de conocer nuestros límites, mi sugerencia para dar el salto cualitativo hacia una administración eficiente, destaco tres transformaciones: la flexibilidad, buenos mecanismos de seguimiento, control y evaluación y buenos estrategas públicos. La flexibilidad y eficacia que abanderan al sector privado: porque podemos adaptar esos modelos y procedimientos que sabemos funcionan en el mercado. Quiero recalcar que debemos adaptar y no importar, porque adaptar implica ajustarlos a los límites que marca la propia naturaleza de lo público. No todo vale en lo de todos pero eso no quita para que no podamos fijarnos en lo que funciona bien. Buenos mecanismos de seguimiento, control y evaluación: me parece que hemos debatido suficientemente a lo largo de este máster sobre la necesidad imperiosa de implementar la fase de seguimiento, control y evaluación de cualquier aspecto público. Y finalmente necesitamos estrategas de lo público: funcionariado de alta cualificación, capaces de dejar su convicción política en casa, con una visión largoplacista, con un elevado concepto de lo público y con la responsabilidad de proteger y potenciar la administración pública frente al interés partidista electoral.

Aida

@Aidaviz