El poder económico cambia de bancada

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Tras acontecimientos como los de París, las reflexiones sobre las causas  o sobre las consecuencias (políticas) se suceden. En mi caso, me ha llamado la atención la vivencia del suceso en las redes sociales. Aquí podéis leer la versión original de este nuevo artículo de #FiltroValencia para La Vanguardia CV.

 

El pasado jueves tuvieron lugar los Premios EVAP, unos galardones que entrega la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valenciana a mujeres ejemplares. Sí, mujeres que son ejemplo y espejo en el que mirarnos en esta sociedad huérfana de referentes femeninos… salvo los de la televisión o el cine, ya sabéis que la cosificación del cuerpo es muy lucrativa.

Además del apoyo de las grandes entidades empresariales valencianas CIERVAL (Confederación de Organizaciones Empresariales CV), CEV (Confederación Empresarial Valenciana) y CONCOVAL (Confederació de Cooperatives CV), como no podía ser de otra manera; la lista de invitados –y confirmados, que es lo más complicado- políticos fue enorme. De todos los colores, con cargo institucional y sin él, de diferentes campos y con distintas visiones. Y desde un lateral observaba a unos y otros, cómo interactuaban entre sí, sobre todo quién con quién, los corrillos posteriores y el ambiente distendido.

 El caso es que las relaciones entre poder político y poder económico son múltiples, variadas e indisolubles. En el nivel macro, que de tan macro se difumina, vemos señores en la sombra, trajeados, moviendo los hilos del mundo, una imagen recurrente. En el nivel micro, por el contrario, vemos personas con unos intereses particulares que tratan de proteger y maximizar; y para ello se relacionan con otras personas. Tanto monta, monta tanto, de la política con la empresa o de la empresa con la política.

En un ejercicio de honestidad, todos y todas hacemos esto mismo en nuestro ámbito profesional, personal y privado. Ahora bien, lo que sí me gustaría abordar al hilo de las palabras –y título- de la tribuna de Sergi Pitarch del pasado domingo día, es que “el poder ha cambiado”. Destacaba Pitarch la buena sintonía entre los empresarios y el gobierno en estos cinco meses –más a tenor de algunas presencias y ausencias destacadas- del bipartito+1. Y es interesante porque uno de los maravillosos mantras impertérritos, forjados en la transición, es eso de que la derecha gestiona mejor los asuntos económicos. Un mantra que de tanto repetir nos hemos creído y que desplaza a la izquierda del tablero de juego político-económico. Pero vemos -y veremos- que el mundo empresarial no tiene color, ni debe tenerlo. Tiene sus intereses que pasan, en parte, por el poder político e institucional. Y por favor, abstenerse de incluirme en debates conspiranoides de poderes transnacionales y grandes capitales. No porque los niegue, sino por pereza. Hablo de un nivel real, inmediato, de personas con las que podemos hablar, discutir e incluso cenar. 

 

Premios EVAP 2015 (Propias)
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